Nosotros

Bienvenido a Nails by Roma, un centro especializado en el cuidado de tus uñas y en realizar las decoraciones más complejas del mercado. Podrás lucir el diseño que más te guste, cualquier idea, hasta la más loca que se te ocurra, en Nails By Roma te lo podremos realizar.

 Somos especialistas en esculpido de uñas acrílicas. En nuestro salón solo utilizamos los mejores productos del mercado así como nuestras herramientas y su proceso de esterilización.

 Por otro lado, si te apasiona el mundo de las uñas y todo lo que tiene que ver con ello, en nuestros cursos profesionales saldrás formado con nuestras mejores técnicas. Tenemos las mejores herramientas y las técnicas más actualizadas que te permitirán realizar los mejores trabajos de uñas, nuestros profesionales te guiarán en el aprendizaje.

Roma

Mi nombre es Roma y vengo a contaros qué me hizo meterme en este maravilloso mundo de las uñas.

Mi historia comenzó cuando yo tenía 16 años, siempre he sido una persona muy independiente y demasiado ambiciosa. Me fui de casa muy joven, tan solo con 16 años, con el fin de perseguir mis sueños. Trabajando por mi cuenta empecé a estudiar un grado medio de estética, cosa que no a toda mi familia le gustó, desvaloraban esa profesión y no aprobaban mi decisión. Sin embargo nunca me guíe por ellos ni por otras personas y gracias a seguir mis propios impulsos en esta formación empecé a notar una fuerte atracción por las uñas, lamentablemente era lo que menos trabajábamos.

Con 18 años y con el último dinero que me quedaba decidí irme a Madrid de viaje, hasta entonces había vivido en Barcelona, pero cuando llegué allí me enamoré de la ciudad… Recuerdo que en la maleta solo llevaba bañadores y ropa de fiesta… sí, siempre me ha encantado salir.

 

Enamorada de esta ciudad me puse a buscar trabajo y por una red de empleo contactó conmigo una franquicia de uñas, lo que más realizaban eran esmaltados permanentes y yo esta técnica apenas la conocía. Aún así me comprometí con la dueña hacer una entrevista. Si os soy sincera siempre he sido muy descarada recuerdo que estaba tan segura de mi misma que sabía que todo iba a ir bien.

 

De pequeña mi madre me preguntaba:
– Por qué vas a entregar el cv en persona si puedes hacerlo por internet??
Y yo le respondía:
– Mamá… aunque no estén buscando a nadie para trabajar con solo verme van sentir que me necesitan…. (Suena raro, pero es muy gracioso cómo ya desde entonces mostraba esa seguridad en mi misma)

 

Cuando fui a la entrevista la chica me preguntó si sabía hacer uñas y esmaltados y yo, segura de lo que podía lograr, le respondí que sí. La noche anterior recuerdo estar viendo vídeos en youtube de cómo se hacían todos estos servicios gracias a esto me contrataron!!! Ya tenía mi primer trabajo en Madrid y estaba muy ilusionada, hasta me daba igual tener que pasarme dos horas de viaje para poder trabajar.

 

Estuve un año y medio trabajando allí, me gustaba tanto mi trabajo que fui practicando cosas nuevas por mi cuenta. Descubrí un talento que hasta entonces no sabía que tenía. Después de un tiempo empecé a sentirme muy estancada en ese puesto de trabajo ya que las decoraciones que realizábamos no eran complejas, era prácticamente esmaltados sencillos y uñas muy poco decoradas. Esto empezó a aburrirme.

 

En las redes sociales seguía a una chica que hacia decoraciones muy bonitas y vi que anunciaba la busqueda de una chica para trabajar junto a ella. Con mucho entusiasmo contacté y le mandé mis mejores trabajos para probar suerte y sí, me llamó!! Ilusionada, cambié mi turno en el trabajo para acudir a la entrevista y conseguí el puesto en ese lugar.

 

Para poder cubrir todos mis gastos viviendo sola en Madrid tuve que trabajar paralelamente en dos trabajos, de día haciendo uñas y de noche en una discoteca.

 

En este nuevo trabajo todo era muy guay podía sentirme realizada al 100% haciendo día a día infinitas decoraciones ya que la clientela de ese salón estaba muy acostumbrada a ese tipo de diseños. Así fue como pude empezar a desarrollar mi imaginación.

 

Se me daba muy bien todo, tengo que decirlo. Estaba muy muy a gusto al principio, tenía un buen ejemplo a seguir, en aquel entonces mi jefa hacía unas uñas preciosas y la verdad es que aprendí muchísimo…

 

Finalmente la empresa creció y las cosas ya no iban tan bien, todo se descontroló mucho. Al yo ir mejorando como manicurista mis compañeras de trabajo, que se sentían inmejorables, me empezaron a coger mucha manía, ya sabéis como va la envidia al no poder remediarla había que tirarme lo malo a mí y de verdad que me empecé a sentir muy mal… Demasiados favoritismos, empezaron a cambiar los horarios, ya no trabajaba hasta las 21 como antes sino que habían días que salíamos muy tarde y como os comenté, en aquel entonces tenía también el trabajo en la discoteca.

 

Combinando los dos empecé a sentirme muy cansada, no descansaba bien y no me quedaba otra, no podía dejarlo porque con un solo sueldo no me daba. Aguanté durante mucho tiempo el estar a disgusto, solo quería hacer mi trabajo…

 

Las cosas fueron mal, muy mal y terminé fuera de la empresa.

 

Después de esa mala experiencia estuve pensando en volver a Barcelona con mi familia. El verme sola, sin mi principal trabajo, sin poder hacer lo que me encantaba (diseñar decoraciones en uñas) me entristecía. No obstante, no me dejé ganar por toda esa negatividad y me llené de fuerzas. Con mi último dinero invertí todo, hasta el ultimo euro en perseguir mi sueño. Volver a Barcelona era ir un paso hacia atrás y yo había hecho mucho por luchar por mi futuro. Decidí empezar a trabajar en mi casa, algunas clientas antiguas me habían buscado hasta por debajo del agua para realizarse su manicura conmigo y eso me ayudó.

 

Poco a poco fui haciéndome mi propia clientela y decidí coger un local pequeño compartido junto con una peluquería, un rinconcito para mí me bastaba.
Me daba pánico tener mi propio local, solo para mí, por los gastos que conlleva pero aún con miedos e inseguridades, al cabo de un tiempo abrí mi primer local, el actual Nails by Roma.

 

Había sido mi sueño de siempre, tener mi propio local y ahora que era mio trabajaba a gusto sin tiempo, sin horarios, pudiendo hacer bien mi trabajo. Sin prisas y con calma empecé a pulir mi técnica, tanto que empezaron a llamarme desde muchísimas ciudades para hacer de profesora en sus centros y me encantaba la idea. Cuando pisaba una ciudad desconocida y la gente me reconocía me llenaba de orgullo, tanto que empecé a dar lo mejor de mí en cada formación y se corrió la voz.

 

En mi carrera aprendí de mis propios errores y siempre me quise superar a mi misma. Cuando formaba a alguna alumna siempre supe donde corregirla y ver qué era lo que hacía mal porque veía que eran los mismos errores que yo había hecho alguna vez. Así fui capaz de enseñarles técnicas nuevas para que ellas también pudieran mejorar, sin importarme incluso si lo hacían mejor que yo.

 

Y así viví las formaciones hasta el día de hoy. Me enorgullece poder enseñarle a alguien en un solo día las técnicas que durante mucho tiempo me llevo aprender y mejorarlas porque para mí lo que importa es que esas alumnas se vayan con conocimientos y contentas.

 

Poco a poco fui creciendo y la gente empezó a seguirme, a publicar mi trabajo en sus redes y dándome a conocer.

 

Nunca olvidaré el día en que hice mi primer cuenta de instagram dirigido a los trabajos que realizaba en uñas. Pensé que jamás nadie iba a seguir un instagram de uñas, pero para mi sorpresa mis diseños empezaron a estar por todas las redes. Esto me ayudó a que me conociera mucha gente y que a día de hoy pueda hacer lo que más me gusta en el mundo y simplemente disfrutar de lo que hago.

 

Gracias a las redes también conocí a muchísimas personas increíbles, manicuristas que me han ayudado muchísimo y me han apoyado. Gracias a ellas también sentí que por muchas personas que te deseen el mal también hay muchísimas compañeras en este gremio que te apoyan, siempre les agradeceré eternamente a cada una de ellas todo lo que han hecho por mi. Y sin duda también a mis clientas, que me han acompañado en todo mi recorrido y me han seguido allá donde e ido.

 

Así que sí, por muchos baches que hayan en la vida siempre hay que seguir adelante. A nadie le gusta verte crecer ni superarte, siempre te van a querer hundir pero lo más importante de todo es que nunca te rindas, nunca dejes que te pisen ni te compares con los demás. Puede que algún día seas mejor que ellos y todo va a ser por tu propio esfuerzo.

 

Con esto quería que supierais mi historia, que sepáis que no ha sido fácil pero que os agradezco de corazón a todas las personas que me han seguido en este camino, que sin vosotras este sueño no se habría hecho realidad, y que obviamente pudierais saber un poquito más de mi.

Elena

Elenita es mi mano derecha mi manicurista que empezó siendo mi amiga y a día de hoy Nails by Roma no sería lo mismo sin su esfuerzo ni su constancia.

 

Elena empezó conmigo en un momento donde se encontraba tras mucho tiempo sin trabajo con muchas ganas de aprender algo que realmente le gustara y empezó con tantas ganas que la formé desde cero.

 

Ella empezó dando citas y respondiendo a vuestros mensajes y a día de hoy es mi manicurista mi ojito derecho.

 

Fue tan bonito verla crecer a mi lado ver como alguien con mi misma edad 22 añitos se esfuerza a tu lado de esa manera, me sentía súper identificada con ella y cogimos muchísima confianza.

Nos hemos hecho inseparables y eso hace que el ambiente en nuestro salón siempre sea súper positivo.

 

Es una persona que no le teme a nada puedes pedirle infinidad de diseños que aparte de hacerte una construcción perfecta se atreve con cualquier diseño por muy complejo que sea, lo que os decía igualita a mí.

 

Os aseguro que vuestra manicura con Elena va a quedar de 100.

Menú

Ajustes

Crear una cuenta gratuita para guardar tus favoritos.

Registrarse

Crear una cuenta gratuita para usar listas de deseos.

Registrarse